Gestión de Tiempo

14/10/2009

Empleamos nuestro tiempo en función de una serie de hábitos.

Algunas técnicas para gestionarlo:

  1. Diseñar un horario personal y tener a la vista un calendario
  2. Dividir las tareas complejas en fases o sub fases, con objetivos accesibles y asignar una fecha límite para conseguirlos
  3. Priorizar actividades.
  4. Evaluar el progreso en las sub-tareas. Si es necesario solucionar un problema imprevisto, hacerlo rápidamente. Si es necesario, reconsiderar las fechas límites.-
  5. Identificar las horas de mayor energía. Planificar las actividades que exigen mayor esfuerzo en ese espacio y reservar las horas de menor energía para  actividades más relajadas.
  6. Planificar el tiempo hora por hora. Eso incluye tiempo para comer, dormir, vida social y MUY IMPORTANTE ejercicio físico y/o relajación. Es importante que ese horario sea REALISTA.-
  7. Sostener expectativas razonables sobre uno mismo.  Expectativas perfeccionistas o sumamente estrictas pueden hacer que te rebeles o pueden sabotear tu progreso.
  8. Probar el horario que se ha diseñado
  9. darse una recompensa por el trabajo hecho: permite disminuir la presión por el logro.

Obstáculos para organizar el tiempo:

  1. Estar demasiado disponible: no contestes el telefono solo porque suena ni abras la puerta por la misma razón.
  2. No distinguir lo urgente de lo importante
  3. No ser asertivo: no saber decir NO
  4. No tener claras las prioridades
  5. No saber delegar
  6. Distraerse y no controlar la ansiedad
  7. Cultivar el hábito de la postergación : “ya lo haré mañana”.
  8. Miedo al fracaso
  9. Perfeccionismo: solo sirve para inhibir la acción, evitar complicaciones, liberar ansiedad y finalmente encontrar excusas.

Trucos para ahorrar tiempo:

  • Protegerse de la Ley de Parkinson: evitar extender el trabajo hasta que ocupe todo el tiempo disponible
  • Combatir la somnolencia: incluír espacios de actividad física, regular la alimentación, eliminar el sedentarismo
  • Utilizar recordatorios  visibles sobre las tareas pendientes.

Como superar el miedo

14/10/2009

El miedo se presenta de muchas maneras, pero el miedo  a fracasar o a ser rechazado y el temor al éxito son los más habituales

▪ El miedo a fracasar o ser rechazado:

Son muchas las cosas que nos frenan y por miedo al fracaso podemos dejar de probar algo nuevo o diferente.  La forma en que hablamos con nosotros mismos nos influye en gran medida:

Nuestras personalidades más negativas intentarán imponerse:

  • “No puedes hacerlo”
  • “Volverás a quedar en ridículo otra vez”
  • “Qué tontería”
  • “Se reirán de tí”
  • “Anda ya”
  • Las personalidades miedosas jugarán la carta del ¿Y si….?
  • “¿Y si sale mal?”
  • “¿Y si no funciona?”
  • “¿Y si metes la pata?”

Imagine que quiere pedir un ascenso pero el nuevo puesto implica saber hacer presentaciones en públicoLe dá panico tener que hablar en público y lo único que oye en su cabeza es:

  • “Eres un desastre hablando en público”
  • “¿Y si me quedo en blanco?”
  • “¿Y si no sé responder a una pregunta?”

En este caso empezará a descartar la idea de solicitar el puesto y se perderá la oportunidad de madurar la idea de desarrollar nuevas habilidades y mirar hacia adelante ¿ Que prefiere?

▪ El miedo al éxito

El miedo a triunfar puede ser igual de desalentador. Dejando de lado que el cínico que lleva adentro puede regalarle perlas como “ha sido un golpe de suerte ” no serás capaz de conseguirlo” etc., suelen aparecer las siguientes dudas:

  • “¿Que espera ahora la gente de mí?”
  • “¿Que responsabilidades extra tendré?”
  • “¿ Seré capaz de mantener este ritmo?”

En esta situación su coach personal le ayudará prestando especial atención a:

  • 1. Lo que funciona
  • 2. Lo que NO funciona
  • 3. la  manera de triunfar
  • 4. la manera de fracasar
  • 5. lo que se ve haciendo
  • 6. fortalezas
  • 7. debilidades

Conclusión

Cuando su mente oiga una frase que empiece por ¿”Y si….?” seguida de una duda, la única alternativa es una actitud realista pero positiva. Por ejemplo sustituir el “¿Y si me quedo en blanco?” por un “¿Que puedo hacer para no quedarme en blanco?”. Usted mismo terminará dándose cuenta de que los temores son pasibles de ser controlados simplemente atreviéndose a HACER.

Coaching: el valor de la pregunta 2

14/10/2009

El coaching es exitoso cuando el cochee o cliente está dispuesto a exponer su situación dejando de lado la búsqueda de aprobación o de convencer al otro.

En coaching las preguntas son siempre más movilizadoras que las respuestas.

Objetivos:

– replantear la situación

– buscar nuevas posibilidades

– ayudar a comprender

-ayudar a la toma de consciencia

En general sucede que a través de las preguntas claves el cliente puede comprender aspectos ocultos de la situación  al tiempo que identifica la verdadera razón de los obstáculos e invierte en crear una solución al ver el problema desde otra perspectiva.-

Las preguntas que realiza el coach no son casuales, se denominan “laser” en tanto tocan el núcleo de la cuestión en juego, son preguntas abiertas que solo s epueden contestar después de un esfuerzo por crear respuestas válidas.

¿Cómo se hace?

1) Comienza con un enunciado que enmarca la situación: ej¿que es lo que te interesó de este trabajo que mantienes,  al comienzo, hace cinco años?

2) Estimula un nivel de reflexion superior al usual :

  • COMPARACION: ¿que crees que te diferencia a tí del resto de tu equipo de trabajo?
  • DISTINCION: ¿que es lo que aprendiste en este trabajo que te sorprendió respecto de los anteriores?
  • SINTESIS:¿Qué aspecto de tu carrera en esta empresa  crees que no ha sido valorado correctamente?
  • EVALUACION: ¿ Que crees que te faltó en tu trabajo y que originó esa carencia?
  • OPCION: ¿Que quisieras que tu supervisor cambiara respecto a tu desempeño?

3) Evita preguntar ¿por qué? para que no se asocie con un interrogatorio.

4) Propone acciones concretas

¿Hay algo que pedirías explicitamente? ¿ A qué te comprometerías en futuras participaciones en proyectos?

5) Utiliza su creatividad para inyectar entusiasmo al proceso

Coaching: el valor de la pregunta 1

14/10/2009

Cuando hablamos de procesos de cambio en temas de estilo de vida personal podemos utilizar distintas herramientas para entender que está pasando pero  siempre hay que destacar el valor de la pregunta adecuada; se trata de preguntas abiertas que no pueden contestarse solo por sí o por no:

1) METAS:

¿Qué explicación le encuentras a tu situación actual?

¿Qué aspectos de la situación te parece que controlas?

¿Que aspectos te parece que son incotrolables? ¿Por qué?

¿Qué cambios esperas a partir del coaching en tu situación actual?

2)REALIDAD:

¿En detalle puedes describir tu desempeño en las actuales circunstancias?

¿En que medida tu desempeño influye en los otros miembros de tu familia/equipo?

¿Que beneficios obtendrías de los cambios que quieres hacer?

¿Qué te ha impedido hacerlo hasta ahora?

3)OPCIONES:

¿De que maneras diferentes puedes acercarte a tus metas de cambio?

¿Que ventajas o desventajas ves en cada opción?

¿Que más podrías hacer?

¿Qué alternativa te agrada más? ¿Por qué?

4) ¿QUE? ¿COMO? ¿CUNDO? ¿CON QUIEN?

¿Cuando comenzaras con cada paso hacia el cambio según la alternativa que elegiste?

¿Que pasaría si te paras a mitad del proceso?

¿Que apoyos necesitas y de quién?

¿Qué compromisos estás dispuesto a asumir de 1 a 10?

Cuando contestes a estas preguntas tendrás un mapa de la situación y de sus alternativas de cambio en la dirección de los resultados esperados

¿Hay algo más que quieras discutir?

¿Qué es coaching? algunas preguntas frecuentes

14/10/2009

1) Es una conversación en la que el coach ayuda al cliente mediante preguntas para que descubra la forma de alcanzar un objetivo, un plan, una estrategia y pase a la acción

2) El coaching está orientado a resultados concretos y permite una aplicación práctica e inmediata

3) El coaching es aprendizaje, entrenamiento,  toma de conciencia de lo que impide alcanzar el resultado deseado

4) Es un proceso personalizado, confidencial y seguro que se realiza con un entrenador llamado “coach”.-

La persona que hace coaching desea cambiar algo y está dispuesto a aprender cómo hacerlo y además a intentar hacerlo: reflexión/acción.-

El coaching nace en el mundo del deporte, pasa al mundo de las empresas y luego se extiende a cualquier ámbito en forma de COACHING PERSONAL.

En lo personal facilita el alcanzar metas en cualquier situación.

En las empresas permite  mejorar todas las áreas relacionadas con rrhh : gestión de problemas, productividad, comunicación, equipos, marketing,  imagen, etc.

¿Quién contrata un coach y por qué?

Cualquier persona puede contratar un coach porque busca crecer , facilitarse las cosas, resolver y actuar.

¿Por qué funciona el coaching?

Porque la sinergia entre el coach y el coachee favorece visualizar las oportunidades

Porque se ajusta la mira sobre las metas y no sobre los obstáculos

Porque se desarrollan nuevas habilidades y estas se traducen en EXITO, entendido como lograr aquello que quiero, dejar de lado lo que no deseo y conocer la diferencia

¿Por qué  el coaching se esta popularizando en España?

Porque existe una necesidad de evolución en lo que respecta a gestion personal.

Es una cuestión de sintonía: buscar soluciones , bienestar en todos los niveles y no solo “resultados para otros”.

El coaching se ha desarrollado en los países anglosajones  desde hace más de treinta años. Su tardía llegada a España es una buena noticia en lo que a “recuperar posiciones” se refiere. En España existe un coach cada 45.000 personas muy lejos de las cifras europeas (UK : un coach cada 8000 personas)

¿Puedo contratar un coach por un período corto o un proyecto especial?

SI. El coaching actúa por objetivos limitados en el tiempo, metas específicas o proyectos.

¿Cuanto tiempo dura el proceso?

3 a 6 meses como promedio

¿Y que pasa con las personas ” exitosas”?

¿Están haciendo lo que les gusta?

¿ Tienen lo que mas desean?

¿Saben lo que quieren?

¿Es fácil su vida?

¿ Están tolerando algo?

¿Serán financieramente independientes en quince años?

El coaching no se asocia a fracaso o desorientación sino a SINERGIA: el todo es más que la suma de las partes.

Hoy es el mejor día de mi vida

14/10/2009

Frases para reflexionar

29/09/2009

No es posible asegurar el futuro, solo es posible perder el presente.

Falacias informales

28/08/2009

FI Falacia de acentuación

La acentuación es una forma de falacia que se basa en el cambio del significado que se obtiene al alterar las partes de una afirmación que son enfatizadas. Por ejemplo:

“No debemos hablar mal de nuestros amigos” y “No debemos hablar mal de nuestros amigos”

Esté particularmente atento a este tipo de falacia en Internet, donde se puede interpretar mal el énfasis de lo que está escrito.

FI Falacia Ad hoc (no claramente explicada aqui)

Como se mencionó con anterioridad, existe diferencia entre razonamiento y explicación. Si estamos interesados en demostrar A y ofrecemos B como evidencia, la afirmación “A porque B” es un razonamiento. Si queremos demostrar la verdad de B, entonces “A porque B” no es un razonamiento, sino una explicación.

La falacia Ad hoc consiste en dar una explicación después del hecho que no se aplica a otras situaciones. Frecuentemente esta explicación Ad hoc estará vestida para verse como un razonamiento. Por ejemplo, si asumimos que Dios trata a todas las personas por igual, la siguiente es una explicación Ad hoc:

“Me curé de cáncer.” “Alaba al señor, Él es tu sanador.” “Entonces ¿curará Él a otros que padecen de cáncer?” “Eh, bueno… los caminos de Dios son misteriosos.”

FI Falacia de anfibolía

La anfibolía ocurre cuando las premisas usadas en un razonamiento son ambiguas debido a una formulación descuidada o gramaticalmente incorrecta. Por ejemplo:

“Premisa: La creencia en Dios llena un hueco muy necesitado.”

FI Falacia del argumentum ad antiquitatem

Esta es la falacia de declarar que algo es correcto o bueno simplemente porque es antiguo, o porque “siempre ha sido así”. Lo opuesto a Argumentum ad novitatem.

“Por miles de años los cristianos han creído en Jesucristo. La cristiandad debe ser sincera y verdadera para haber perdurado tanto, aún ante la persecución.”

FI Falacia del argumentum ad nauseam

Esta es la creencia incorrecta de que es más posible que una afirmación sea cierta o aceptada como cierta cuanto más veces se escuche. De tal manera, el argumentum ad nauseam es el que emplea la repetición constante, diciendo la misma cosa una y otra vez hasta que uno se enferme de escucharlo.

En Usenet, sus razonamientos serán menos escuchados cuanto más veces los repita, ya que la gente tenderá a ignorarlos y ponerlos en sus “kill files”.

FI Falacia de la pregunta compleja, falacia de la interrogación o falacia de la presuposición

Es la forma interrogativa de implorando la controversia. Un ejemplo es la clásica pregunta capciosa:

“¿Ha dejado ya de golpear a su esposa?”

La pregunta presupone una respuesta exacta a otra cosa que nunca fue preguntada. Esta trampa es generalmente usada por los abogados en los interrogatorios , cuando hacen preguntas como las siguientes:

“¿Dónde escondió el dinero que robó?”

De igual manera, los políticos hacen preguntas capciosas como:

“¿Hasta cuando se permitirá esta intromisión de la UE en nuestros asuntos?”

o

“¿Planea el magistrado dos años más de ruinosa privatización?”

Otra forma de esta falacia es solicitar la explicación de algo que es falso o que no ha sido demostrado aun.

FI Falacia de Ignoratio elenchi o conclusión irrelevante

La falacia de la conclusión irrelevante consiste en decir que un razonamiento sostiene una conclusión en particular cuando en verdad lógicamente no tiene nada que ver con tal conclusión.

Por ejemplo, un cristiano puede comenzar diciendo que él sostiene que las enseñanzas del cristianismo son ciertas más allá de cualquier duda. Si luego argumenta que la cristiandad es de gran ayuda para muchas personas, no importa que tan bien lo demuestre, no probará el primer punto.

Desafortunadamente, esta clase de razonamientos irrelevantes generalmente tienen éxito, porque hacen ver la supuesta conclusión con ojos benevolentes.

FI Falacia de Plurium interrogationum, o muchas preguntas

Esta falacia ocurre cuando alguien exige una respuesta simple (o simplista) a una cuestión compleja.

“¿Son los impuestos altos un impedimento a los negocios, sí o no?

FI Falacia de traslado del peso de la prueba

El peso de la prueba siempre está sobre la persona que afirma algo. El traslado del peso de la prueba, un caso especial de Argumentum ad ignorantiam, es la falacia de poner el peso de la prueba sobre la persona que niega o cuestiona la afirmación. La fuente de la falacia es la suposición de que algo es verdad a no ser que se pruebe lo contrario.

“Bueno, ya que no crees que los extraterrestres grises han tomado el control del gobierno de los Estados Unidos. ¿Puedes probar que no lo hicieron?”

FI Falacia del argumento de la cuesta resbalosa

Este argumento dice que si ocurre un evento, otros eventos peligrosos ocurrirán igualmente. No hay prueba de que otros eventos peligrosos sean causados por el primer evento. Por ejemplo:

“Si legalizamos la marihuana, más personas empezarán a consumir crack y heroína, y tendremos que legalizarlas también. En poco tiempo tendremos una nación llena de drogadictos. Luego, no podemos legalizar la marihuana.”

FI? Falacia del espantapájaros

La falacia del espantapájaros es cuando se representa erróneamente la posición de otro para que pueda ser atacada fácilmente, luego, se destruye la posición errónea y se concluye que la posición original ha sido destruida. Es una falacia porque no trata con el verdadero razonamiento que se quiere cuestionar. [N.T. de la misma manera en que se quiere hacer pasar un muñeco de paja por un hombre de carne y hueso.]

“Para ser un ateo, Ud. debe creer con absoluta certeza que no hay ningún Dios. Para convencerse con certeza absoluta, debe examinar todo el universo y los lugares en los que Dios pueda estar. Ya que obviamente no lo hizo, su posición no es defendible.”

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Conclusión irrelevante o ignoratio elenchi o refutación ignorante o eludir la cuestión: Es la falacia lógica de presentar un argumento que puede ser por sí mismo válido, pero que prueba o soporta una proposición diferente a que la que debería apoyar. Aristóteles creía que todas las falacias lógicas podían ser reducidas a ignoratio elenchi. También en algunos casos estas conclusiones irrelevantes son intentos deliberados por parte de manipuladores, expertos en falacias lógicas, de cambiar el asunto de la conversación.

Ejemplo: Pablo es un buen deportista y debe ganar la copa. Después de todo, es un buen tipo, ha donado mucho dinero y es miembro de una ONG. Las donaciones o preferencias solidarias no tienen que ver con el merecimiento deportivo de una copa. Tu quoque (‘tú también’ en latín), es un tipo específico de ignoratio elenchi porque se basa en que la premisa o consejo presentado por una persona es falsa porque esta misma persona no la sigue.

Ejemplo: «Thomas Jefferson decía que la esclavitud estaba mal. Sin embargo, él mismo tenía esclavos. Por lo tanto se deduce que su afirmación es errónea y la esclavitud debe estar bien».

Falacia del hombre de paja. El error del hombre de paja o espantapájaros. Un objetivo/argumento, fácil a abatir sustituye al verdadero

Argumentum ad hominem o argumento dirigido al hombre: Consiste en replicar al argumento atacando o dirigiéndose a la persona que realiza el argumento más que a la sustancia del argumento. Tu quoque en el que se desvelan trapos sucios suele ser un mecanismo.

Ejemplo: Dices que este hombre es inocente pero no puedes ser creíble porque tú también eres un criminal.

Falacia del hombre de paja o argumentum ad logicam: Es una falacia lógica basada en la confusión de la posición del oponente. Generar un «hombre de paja» es crear una posición fácil de refutar y luego atribuir esa posición al oponente para destrozarlo. En realidad el argumento real del oponente no es refutado sino el argumento ficticio que se ha creado. El nombre viene de los hombres de paja que se usan para entrenar en el combate y que son fáciles de abatir. Es decir, se atacan los flecos o posibles malinterpretaciones que se puedan hacer de la premisa. Ejemplo: Pedro: «Pienso que los niños no deberían correr por calles con mucho tráfico». Juan aprovecha y crea una posición clara de ataque: «Yo pienso que sería estúpido encerrar a los niños todo el día sin respirar aire limpio». De esta manera, Juan puede atacar una posición radical y fácil que Pedro nunca quiso dar a entender. La única manera de evitar el hombre de paja es que Pedro lo destruya antes que Juan o poner en evidencia la intención de Juan de crearlo para confundir.

Argumentum ad silentio o argumento dirigido al silencio: Consiste en considerar que el silencio de un ponente o interlocutor sobre un asunto X prueba o sugiere que el ponente es un ignorante sobre X o tiene un motivo para mantenerse en silencio respecto a X. En relación con esta falacia, es necesario hacer referencia a la doctrina jurídico-procesal llamada «de los actos propios», por la cual, en una de sus aplicaciones más frecuentes, si una de las partes en un proceso no alega cierto hecho, dato, prueba o argumento disponiendo de trámite para hacerlo, se presumirá que carece del mismo. Por tanto, aunque lógicamente el argumentum a silentio o ex silentio es una falacia, porque el silencio de un interlocutor no puede tomarse como prueba de certidumbre de lo dicho por un interlocutor contrario, en el terreno de la pura retórica puede ser un indicio de falta de argumentos o de falta de capacidad para contrarrestar dialécticamente los argumentos expuestos por la adversa. Esta presunción se realiza en el terreno jurídico por ser este un terreno subjetivo marcado por leyes que están hechas para que la mayoría pueda quedar satisfecha. Y esto es así porque la mayoría posee el prejuicio de que el silencio de un interlocutor implica la falta de argumentos o un motivo particular para tenerlo y también porque el que rompe el estado de normalidad tiene la obligación de probar con argumentos las acusaciones. Véase Falacia de eludir la carga de la prueba.

Hipótesis ad hoc: en filosofía y ciencia, ad hoc significa con frecuencia la adición de hipótesis corolarias o ajustes a una teoría filosófica o científica para salvar la teoría de ser rechazada o refutada por sus posibles anomalías y problemas que no fueron anticipados en la manera original. Véase también falacia del francotirador en el que las consecuencias o el orden lógico que se supone debería preverse se desarrolla después de ver los datos. Filósofos y científicos se comportan de manera escéptica ante las teorías que continuamente y de manera poco elegante realizan ajustes ad hoc o hipótesis ad hoc ya que estas son con frecuencia características de teorías seudocientíficas. Gran parte del trabajo científico recae en la modificación de las teorías o hipótesis ya existentes, pero estas modificaciones se distinguen de las modificaciones ad hoc en que los nuevos cambios proponen a su vez nuevos medios o contraejemplos para ser falsificados o refutados. Es decir, la teoría tendría que cumplir con las nuevas contenciones junto con las anteriores.

Falacia por asociación: Es un tipo de falacia lógica que sostiene que las cualidades de uno son intrínsecamente o esencialmente cualidades de otro simplemente por asociación. Las falacias por asociación son un caso especial de ignoratio elenchi o red herring en inglés en relación a que el argumento de réplica no tiene que ver con el tema o asunto tratado sino que el asunto es deliberadamente modificado para divergir en un tema mejor defendible. Algunos ejemplos de falacia por asociación son: «Algunas obras caritativas son fraudes. Por consiguiente todas las obras caritativas son fraudulentas» o «Bush quiere invadir Iraq. Bush es un republicano. Por consiguiente todos los que apoyan la invasión de Iraq son republicanos».

Ad ignorantiam o argumento dirigido a la ignorancia: Es una falacia lógica la cual afirma que una premisa es verdadera sólo porque no ha sido probada como falsa o que la premisa es falsa porque no ha sido probada como verdadera. Esto es una falacia porque la veracidad o falsedad de cualquier afirmación es independiente de nuestro conocimiento. Si bien es cierto, sin conocimiento o prueba no se puede ejecutar ninguna acción sin riesgo. Es decir, esta falacia produce que si uno, es decir, subjetivamente o debido a nuestro propio conocimiento encuentra una premisa increíble o poco probable, la premisa puede ser asumida como no verdadera o alternativamente que otra premisa más conocida o preferida pero no probada es la verdadera o la más probable. Con esto, lo que se hace es subjetivizar el estado de verdad o falsedad de las cosas al propio conocimiento o familiaridad del individuo con estas, algo que evidentemente es erróneo. Véase también el modelo de navaja de Occam es decir, un argumento dirigido a la complejidad, que aunque falaz, estrictamente, es un método que inevitablemente a falta de pruebas se sigue usando porque guarda una verdad implícita: en igualdad de condiciones, la sencillez es preferible a la complejidad.

Falacia del efecto dominó o pendiente deslizante: Es un tipo de falacia lógica que argumenta que si se realiza un determinado movimiento o acción en una determinada dirección esta generará un cascada de eventos uno tras otros en la misma dirección. Esta falacia está basada en las falacias de asociación, las falacias de causa simple, las falacias post hoc, ergo propter hoc y sobre todo en la falacia de recurso de probabilidad que conduce a la paranoia. La falacia consiste en que una vez realizado el primer movimiento en una dirección se continuará inevitablemente en la misma dirección, algo que es probable pero que no debe considerarse cierto. Para evitar caer en la falacia se deben aportar argumentos para la conexión entre los sucesos y tener en cuenta que a medida que se desencadenan más sucesos la probabilidad de que estos ocurran es siempre menor. Este tipo de argumentación es beneficiosa en demagogia ya que aprovechando el sesgo de falsa vivencia consigue despertar la paranoia y el miedo en los receptores. La probabilidad de un suceso no implica su certeza. Esta falacia se usa también con la falacia del hombre de paja de la siguiente manera: 1) A sucede; 2) B inevitablemente sucederá (se aplica la falacia del efecto dominó); 3) B es un suceso detestable (es un suceso fácilmente defendible al que el locutor no quería llegar); 4) por consiguiente A también es detestable (consecución de la falacia del hombre de paja. La conexión entre el suceso A y suceso B puede ser falaz o no serlo y depende de si se aportan suficientes argumentos. Véase también teoría del dominó donde se explica que un argumento independiente es necesario para explicar por qué un principio similar al domino es aplicable a las propias circunstancias.

Recurrir a las emociones o dirigido a las emociones: en esta falacia el locutor trata de manipular las emociones del receptor, más que usar argumentos válidos, para demostrar la validez o invalidez de los argumentos del contrario. Dentro de esta falacia se encuentran otras como, recurrir a las consecuencias, recurrir al miedo, recurrir a la culpa, recurrir al ridículo, recurso del victimismo y demás falacias en las que las emociones o estados subjetivos de uno o varios individuos se usan como argumento para demostrar la veracidad o falsedad de una aseveración. Especial atención para el recurso del victimismo en el que se mezclan el Argumentum ad hominemataques o argumentos sobre las personas y una apelación a las emociones. Ejemplos:

Falacia del recurso del victimismo: Pedro: X pesa 50 Kg. Juan: Eso no es cierto, X pesa 100 Kg, lo pesé hoy con la báscula. Pedro: Esta persona siempre me está atacando afirmando que miento. Trata de imponer su punto de vista, es injusto. Haga el favor de disculparse, mi opinión merece ser respetada y no puede imponer la suya sobre la de los demás. Es usted ‘un dictador. Aunque, lo predicado por Pedro pudiera ser cierto no tiene nada que ver con la verdad o falsedad del argumento, pero permite desviar la atención de los datos y verdaderos argumentos. La mejor forma de evitar la falacia es poner en evidencia que el tema tratado y el recurso de victimismo son temas diferentes y que deben tratarse por separado. Falacia de recurrir a las consecuencias: El futbolista hizo todo lo que pudo, de otra manera no se hubiera ganado; donde se recurre a la consecuencia positiva o a la felicidad del momento para ganar aceptación. Falacia de recurrir al miedo o argumentum ad metam o argumentum in terrorem: Si no te gradúas siempre serás pobre o Dios existe y si no crees en él, arderás en el infierno o si no actuamos ahora después será demasiado tarde. Ninguno da argumentos sobre su premisa principal tan solo se limitan a presentar una ilusión negativa o falsa vivencia que afecte a tus emociones.

Caricatura de Charles Darwin como un simio, en la revista Hornet. Se puede observar que lo representaban con características propias de la rama de los simios, como manera de burla a su observación de la evolución del simio al hombre actual. Recurso al ridículo o también a la «falacia ad hóminem»

Recurrir al ridículo: Esta falacia se parece a la falacia «recurrir a las emociones» porque se presentan los argumentos del oponente de modo que estos parezcan ridículos o irrisorios. Con frecuencia esta falacia es una extensión de un intento por crear una falacia de hombre de paja del argumento actual. Ejemplo: «Si la teoría de la evolución fuera cierta, ¡sería decir que tu abuelo era un gorila!». O este otro ejemplo:

Pedro: Deberían subir el precio de las balas.

Juan: Claro, al irte de caza ¿te imaginas pedir un crédito para poder comprarlas?

En esta falacia se ridiculiza el argumento. No confundir con la falacia de argumentum ad hominem en el que se ataca a la persona para derrumbar su argumento. Tampoco confundir con reductio ad absurdum (reducción al absurdo) o prueba por contradicción que correctamente construida no es una falacia sino un argumento lógico que además es usado en matemáticas. Reducción al absurdo significa encontrar una excepción de alguna premisa que de manera consensuada o probada la haga falsa o absurda. Ejemplo:

Pedro: No vayas a la fiesta.

María: ¿Por qué no?

Pedro: Porque hay chicos que se aprovechan.

María: Ok, entonces tampoco iré a la universidad, puesto que también hay chicos aprovechados.

1) Todas las creencias tienen igual validez; 2) yo creo que todas no tienen validez; 3) como tú dices que todas tienen validez y la mía es una creencia, ésta también debe ser válida, por lo que te contradices.

Argumentum ad populum o «dirigido a las personas» o «dirigido al número de personas» o «dirigido a la mayoría» o «tiranía de la mayoría»: Es un argumento falaz que concluye que una proposición debe ser verdadera porque muchas personas lo creen así. Es decir, recurre a que «si muchas personas lo creen así, entonces será así». En ética el argumento falaz sería «si muchos lo encuentran aceptable, entonces es aceptable». Esta falacia hace uso del prejuicio efecto carro ganador. Esta falacia es un tipo de falacia genética o basada en el origen de las cosas. Es una falacia porque el mero hecho de que una creencia esté ampliamente extendida no soporta o no la hace necesariamente correcta o verdadera. Esto se basa en que si una opinión individual puede ser incorrecta, entonces la opinión sostenida por muchas personas también puede serla. La veracidad o falsedad de una afirmación es independiente o no reside en el número de personas que creen en ella. Esta falacia se usa mucho en publicidad. Ejemplo: «50 millones de fans no pueden estar equivocados» o «la marca X es la marca líder en Europa, por eso deberías comprar productos de esta marca» o «la mayor parte de la gente del planeta cree en algún dios, y no se conocen entre sí, eso no puede ser coincidencia: Dios debe existir» o «los ecologistas dicen que el calentamiento global está sucediendo porque la mayoría de los científicos dicen y lo creen así». Esto es una afirmación falaz, sin embargo, la ciencia trabaja sobre la evidencia no el voto popular, así es apropiado fijarse más en las evidencias que se presentan más que en el número de personas que lo afirman o lo niegan. Esto lleva a que los resultados en democracia no pueden catalogarse como buenos o malos por el número de votantes tan solo se puede afirmar que el resultado es el que el mayor número de personas quiere y eso en democracia debe ser suficiente. Votar por una solución o voto plural como método para saber si una afirmación es cierta o falsa es falaz e incorrecto. Un espectador de un juicio que observa una votación y no los argumentos no puede deducir después de la votación o por el resultado si lo votado es cierto o no. Esto es así porque la votación pudo haberse llevado a cabo a través de los prejuicios y no a través de los argumentos. De igual manera si la lógica es llevada solo a través de argumentos sólidos no sería necesaria la votación. Tanto la democracia como los juicios no obvian esto sino que simplemente hacen la falacia irrelevante definiendo leyes que son subjetivas más que objetivas. Es decir, no se trata de hallar la verdad o lo mejor posible sino de encontrar una solución que agrade a la mayoría. En los juicios por votación existe para evitar, en lo posible, un efecto carro ganador, la presunción de inocencia y además la idea de que la simple posibilidad, suposiciones o pruebas circunstanciales no deben ser tenidas en cuenta por el jurado. Existen excepciones como en etiqueta y protocolo. Estas solo dependen de la aceptación mayoritaria de estos, es decir, son totalmente subjetivos al número así que un argumento ad populum no es falaz en para estos casos. Ejemplo: En Rusia la mayoría piensa que es cortés entre hombres besarse en cada encuentro. Por consiguiente, es cortés para los hombres hacerlo en Rusia. Otra excepción es cuando el argumentum ad pópulum implica implícitamente un argumento «de seguridad» por convención pero no se centra en si es mejor o peor el sistema. Ejemplo: Todos conducen por la derecha. Por tanto, para no tener problemas deberías conducir por la derecha.

argumentum ad náuseam: Es un tipo de falacia dirigida a las emociones en el que las personas creen que una afirmación es más probable de ser cierta o más probable de ser aceptada como verdad cuanto más veces ha sido oída. Esta falacia está dirigida a las emociones porque el hastío o ad náuseam que se genera subjetivamente o en cada persona por la repetición de la afirmación es tal que puede hacer cambiar el concepto de ésta sin llegar a escuchar ningún argumento válido. De esta manera, un argumentum ad náuseam es aquel que emplea repetición constante de una afirmación hasta que los receptores se convencen de esta. Este tipo de técnica falaz es usada mucho en política donde sin emplear argumentos, pruebas o evidencias de un hecho se repite una y otra vez la misma afirmación hasta la conversión. Sin embargo, por mucho más que se repita o más esfuerzo se ponga en hacerlo, esto no hace a la afirmación más real o verdadera. Esta falacia viene de la falsa creencia de que si alguien se molesta o dedica tanta energía para la repetición de un mensaje es porque éste debe ser más veraz que otro que no se molesta o puede rebatirlo. Véase efecto del carro ganador y sesgo de la debilidad y fortaleza.

Argumentum ad verecundiam o apelar a la autoridad o argumento dirigido a la autoridad: Esta falacia lógica consiste en basar la veracidad o falsedad de una afirmación en la autoridad, fama, prestigio, conocimiento o posición de la persona que la realiza. Un tipo especial de esta falacia es la falacia argumentum ad crumenam donde se considera más veraz una afirmación porque la persona que la realiza es rica o por el contrario en argumentum ad lazarum porque el pobre o de menor clase quien la realiza. La veracidad de un hecho o afirmación no depende, en último estado, de la persona que la realice sino de las pruebas, evidencias o argumentos que se presenten. Esta falacia también puede considerarse una variante del argumentum ad hominem ya que también subjetiviza la veracidad o falsedad de una afirmación en la calificación de un individuo. Sin embargo, al igual que a través de la experimentación se tratan de encontrar excepciones y si no se encuentran se puede considerar una teoría como verdadera, igualmente se puede hacer con las autoridades. Un argumento que apela a la autoridad y no falaz sino lógico en función de sus premisas sería: 1) A realiza una afirmación B 2) A nunca está confundido, equivocado o deshonesto 3) por lo tanto la afirmación, evidencia o prueba B debe ser tomada en consideración que no como cierta. Tanto como la premisa 2 sea cierta su conclusión también lo será. Así apelar a una autoridad puede ser lógicamente correcto mientras haya sido suficientemente probada su autoridad y no se hayan encontrado excepciones. Esto no quiere decir que la afirmación sea cierta y no se encuentre una excepción pero esto es algo que es inevitablemente y energéticamente hablando no puede evitarse por el número de pruebas y test que deberían hacer para tomar decisiones. Ejemplos falaces son los siguientes: «esa afirmación es verdad, porque lo he visto en televisión» o «esto debe ser verdad porque aparece en Wikipedia» o «lo dice la revista científica Nature, por consiguiente debe ser cierto». En todos estos casos si no se conocen o se ha experimentado con las fuentes se genera un ipse dixit.

Ejemplos de argumentos haciendo uso de la falacia argumenum ad consecuentiam

Recurrir a la tradición o argumentum ad antiquitatem: Es una falacia lógica típica en la que una tesis es proclamada como correcta basándose en que ésta ha sido tradicionalmente considerada correcta durante mucho tiempo. En definitiva, «esto es correcto porque siempre se ha hecho de esta manera». Este argumento hace dos suposiciones: 1) que la antigua manera de pensar fue probada como correcta cuando se introdujo (lo cual puede ser falso, ya que la tradición puede estar basada en fundamentos incorrectos); 2) las razones que probaron este argumento en el pasado son actualmente vigentes para hoy. Si las circunstancias han cambiado esto puede ser falso. Por otro lado, esta falacia también asume que mantener el statu quó es preferible o deseable ante la posibilidad de un cambio, lo cual puede ser también incorrecto. Ejemplo: «En Navidad siempre hemos traído a casa árboles arrancados del bosque, ¿por qué ahora tendremos que comprar uno de plástico?»

Falacia de las muchas preguntas o pregunta compleja o plurium interrogationum (‘de muchas preguntas’ en latín): es una falacia formal que es realizada cuando alguien hace una pregunta que presupone algo que todavía no ha sido probado o aceptado por todas las personas envueltas. Esta falacia es con frecuencia usada retóricamente para dar a entender la presunción o conocimiento de la respuesta a la pregunta por parte del que la realiza. Ejemplo: «¿Sigues saliendo a comer con tu mujer?». La respuesta tanto afirmativa como negativa admitiría que la persona tiene mujer y que al menos antes salía a comer con ella. Estos hechos son presupuestos por la pregunta. Se trata de una falacia porque se asume la verdad o se presuponen algunos hechos a la hora de hacer la pregunta compleja. Esto no quiere decir que no sean ciertos pero si que no deben creerse, por los demás oyentes, como ciertos hasta no recibir la respuesta. Para evitar estas asunciones lo mejor es no responder la pregunta ya que no se dará ninguna información extra. Para evitar hacerlo se puede responder con otra pregunta que apunte al porqué de las asunciones o denotar o mostrar que la pregunta está envenenada y ha presupuesto algunos hechos. Si no es posible evitar responder entonces la respuesta debe ser completa y negar las presunciones.

Dos errores hacen un acierto: Es una falacia lógica que ocurre cuando se asume que si un error es cometido, otro error podrá cancelarlo. La falsedad o equivocación en un comentario o acción no hace más necesario, loable o racionalmente prudencial realizar otro acto equivocado en represalia. Este tipo de falacia se reproduce en la ley de talión o en el ojo por ojo. Es debida a varios sesgos como sesgo de simetría, fenómeno del mundo justo. El problema no reside en saber qué se considera error o si se considera un error y un acierto la represalia. La falacia no está en la definición de las dos acciones iniciales sino en considerar que el resultado está definitivamente, por cancelación, ligado a un acierto o a un error. La idea de que un error es cancelado por otro viene de la semejanza o ilusión de serie que existe con las leyes físicas donde una fuerza en una dirección genera otra fuerza simétrica, de igual magnitud, pero en dirección opuesta. Sin embargo, la ley no se pronuncia sobre el acierto de la fuerza en un sentido y del otro, es decir, no se pronuncia sobre la idoneidad o finalidad de este comportamiento. Es decir, en física esto no se puede cambiar pero en los comportamientos sí y si una reacción diferente conduce a una mejor consecución de acontecimientos, esta debería tomarse. De esta manera muchos pueden encontrar argumentos para justificar que en defensa propia uno puede responder con violencia a la violencia pero no podrán ligar un resultado positivo debido solo a una cancelación de efectos. Es más, en la guerra fría, la amenaza nuclear en represalia a otra amenaza nuclear fue usada y aunque evitó la guerra creó una escalada armamentística. Es decir, ligar el resultado a un acierto debe hacerse con otros argumentos más que la pura cancelación de dos efectos nocivos. De otra manera, se pueden entrar en ciclos de violencia, acumulación de armas, escalada de desconfianza, y otros errores en incremento, cuando la otra parte usa la misma lógica. Ejemplo:

Juan: Llamé a mi jefe y le llamé idiota. Puedo volver a llamar y llamarle idiota pero diciendo que soy Susana». Aunque el segundo hecho perjudicial puede aparentemente cancelar mi primer error no se puede asumir un acierto y salir sin problemas del atolladero. Se podría hacer lo correcto y disculparse y quizás el resultado hubiera sido también acertado. La cuestión es que tanto lo uno como lo otro no liga a un resultado si no hay argumentos que lo apoyen como la personalidad de tu jefe, confianza con él y otros argumentos.

Falacia del costo irrecuperable o falacia de la concordia: Esta falacia se produce cuando alguien realiza una inversión que parece ser no rentable y razona de la siguiente manera: «No puedo parar ahora, de otra manera lo que he invertido hasta el momento se perderá». Esto es verdad, por supuesto, pero irrelevante para la decisión de si uno debe continuar invirtiendo en el proyecto. Es decir, los argumentos para seguir invirtiendo en el proyecto no se deben basar en el miedo a la pérdida de lo invertido sino en las expectativas de funcionamiento del proyecto ambas cosas totalmente independientes. Si no hay esperanza de ningún éxito para la inversión, entonces, el hecho de que uno haya ya metido un montón de dinero y esfuerzo no justifica tener que seguir perdiéndolo para no afrontar el error inicial. Esto se da en las personas que no saben o pueden claudicar, por el prejuicio existente de que si se pone toda la energía en algo serán capaces de vencerlo. Sin embargo, siempre puede haber un factor desconocido o variable desconocida que podría llevarles al fracaso indefinidamente o irremediablemente. Esta falacia se constata en que estas personas creen ser capaces siempre de aprender o hallar este factor cuando la operación lógica sería parar y una vez aprendido comenzar. Continuar invirtiendo en un proyecto que no funciona no depende de lo invertido sino de la esperanza o estimación de éxito justificada o de la importancia del mismo para otros factores independientemente de los resultados a corto plazo. Ejemplo: Todos sabemos que vamos a morir. Luchar por la supervivencia tiene sentido aunque inevitablemente se fracase. La supervivencia es importante para otros objetivos secundarios como la reproducción, la superación, aprendizaje y otros valores que subjetivamente consideremos secundarios y que no tengan que ver necesariamente con la propia supervivencia pero que dependan directamente de ésta. Ejemplo: Supongamos que una relación no funciona y que es evidente que dicha relación es considerada temporal. La inversión en esta relación podría estar justificada por los objetivos o beneficios secundarios que pueda generar. El límite o punto en el que es considerado necesario abandonar puede estar para algunos en el momento en el que se debe poner más energía de la necesaria para obtener los beneficios por otros cauces. O en una situación optimista cuando los beneficios laterales disminuyan a partir de cierta barrera considerada mínima para el proyecto. La cuestión es que muchos caen en la falacia y persisten en una relación o proyecto incluso cuando no reporta beneficios laterales o secundarios por el simple hecho o razón de que ya han invertido toda su vida o todos sus fondos en él y ésta fuera una razón lógica para seguir haciéndolo.

Falacia de acentuación: Se trata de una de las falacias lingüísticas reconocidas por Aristóteles y que era usada por el Oráculo de Delfos. La falacia se construye al realizar una proposición que contiene una parte afirmando o concordando con un tema y otra parte con una objeción o condición. En función de dónde se aplique la fuerza de acentuación se denotará más o menos importancia en un sentido u otro. De esta manera se puede crear una ambigüedad en el sentido de la interpretación. Este tipo de engaño o falacia así como las verdades a medias se da con mucha frecuencia en política ya que permite al político retractarse de lo dicho si las cosas salen mal. Ejemplo: Un periodista le pregunta a un miembro del congreso acerca de si éste está de acuerdo con el nuevo sistema de misiles del presidente; el congresista responde: «Estoy a favor de un sistema de defensa de misiles que efectivamente defienda a nuestro país». Si le da énfasis a la palabra favor estará de acuerdo con el presidente, pero si da énfasis a las palabras que efectivamente defienda significará que no se está de acuerdo con el sistema de misiles del presidente. Ejemplo: «Me gustas mucho, cuando estás de buen humor» o «estoy de acuerdo con un sistema de votación que sea justo y claro».

Anfibología: Es un tipo de falacia del lenguaje que se da cuando se emplean frases o palabras con más de una interpretación, o cuyo significado puede cambiar en función de si se insertan comas o pausas. También fueron usadas por el Oráculo de Delfos. Ejemplo: «Persas, quedaos en vuestra casa». Tiene dos interpretaciones: «Persas, quedaos en Persia» o «¡Persas! Griegos, quedaos en Grecia». Ejemplo: «Si luchas con puntas de plata, un gran reino será vencido». Pero, ¿qué reino será vencido, el enemigo o el propio?

Argumento del precio o recurrir al dinero: La falacia del argumento del precio se produce cuando se supone que si algo cuesta una gran cantidad de dinero, entonces debe ser mejor. También se da si se supone que si alguien tiene una gran cantidad de dinero entonces será también una mejor persona en alguna otra faceta. Véase efecto halo y argumentum ad crumenaem. Ejemplo: «Puede ser que este producto tenga mejores características, pero este otro es más caro y elitista, así que debe ser mejor» o «el vino de la cosecha del 45 es increíble, cada botella cuesta 3000 euros; ¡no lo puedes ni comparar con el ganador de este año!».

Evadir la conversación o «ignoratio elenchi de conversación» o eludir la cuestión: Es un razonamiento que se supone tendrá que responder a un tema determinado pero en lugar de hacerlo, narra o explica aspectos distintos. La mejor manera de hacerlo es explicar y narrar extensamente algo anexo a la respuesta pero que el espectador viera con buenos ojos. Es decir, si la pregunta es sobre una supuesta corrupción fiscal. La respuesta sería hablar sobre lo buena persona, eficiente, honrada que es tu familia en casa. Hablar luego de la honradez o de la eficiencia de tus colaboradores. Así sin responder directamente a la pregunta permites que el espectador suponga por asociación y caiga en la falacia de asociación. Este tipo de respuesta se da mucho en política y debates y es muy usual y al mismo tiempo muy importante. Es una técnica sencilla pero poderosa si se sabe lo que el público desea escuchar. Cuando se describe algo, también se pueden insertar comandos u órdenes que según la programación neurolingüística permiten que la gente haga o piense del modo que se desee. Cuando se describe algo positivo no de uno mismo sino de otra persona, por asociación neurolingüística esas mismas palabras son interpretadas sobre ti o sobre el propio receptor. De esta manera si se describen situaciones positivas es posible programar a los oyentes para que en realidad crean que tú las posees. Ejemplo: «¿Ganarán el partido mañana?». Respuesta: «Hemos trabajado duro, el equipo está al 100% y luchará hasta el final para conseguir lo mejor de ellos. Esta temporada hemos ganado casi todos los partidos, mañana será un día importante y los chicos lo saben». Ejemplo: «¿Te gusta María?». Respuesta: «Ella es alguien especial, siempre estoy con ella y lo pasamos bien. Es una buena chica y puedo confiar en ella, es mucho de lo que siempre he buscado en una mujer». Ejemplo: «¿Qué prefieres, amor o sexo?» Respuesta: «El amor es algo muy importante en la vida de todos, me gusta amar y ser amado, y con el sexo igual. Nadie puede vivir sin amor. Por fortuna, tengo la suerte de ser amado por una familia que me aprecia y que me quiere y de tener muchos amigos».

Pensamiento de grupo: Una persona comete la falacia de pensamiento de grupo o de pensamiento gremial si la persona usa su orgullo de miembro o de pertenecer a un grupo como razón para apoyar la política del grupo. Si lo que el grupo piensa es esto, entonces eso es suficientemente bueno para mi y es lo que debería pensar también yo. El patriotismo o en sentimiento nacionalista es una versión fuerte de esta falacia. Ejemplo: «Soy de EE. UU., así que todo lo que haga mi país en Iraq es bueno, porque EE. UU. es un país libre y avanzado» o «debemos apoyar al gobierno en esta medida porque él siempre hace lo mejor para sus ciudadanos» o «que todo el mundo sepa que lo que hacemos es lo mejor porque pertenecemos a la mejor cadena de restaurantes». «Soy mujer, así que todo lo que digan las feministas es bueno, y todo lo que digan los hombres es malo».

Falacia de eludir la carga de prueba: Consiste en asumir que algo es verdad o mentira mediante el simple hecho de no aportar razones que fundamenten la conclusión (silencio), en negarse o en pretender que las aporte el oponente. La expresión carga de la prueba procede del campo jurídico y se expresa en el brocardo: probat qüi dicit non qüi negat (‘debes probar lo que dices, no lo que niegas’), es decir que quien sostiene algo debe probarlo más allá de toda duda razonable. Expresión máxima de esta falacia es la sordera mental de quien se niega a razonar. Como decía fray Luis de León: «Dice y no da razón de lo que dice». Ejemplo: «Sobre la cuestión del divorcio no quiero ni oír hablar. Como te he dicho, creo que el vínculo del matrimonio es indivisible y punto» o «no escuches lo que dice, es todo manipulación informativa». (Para saber si es manipulación se deben escuchar los argumentos de ambas partes y comprobar si son ciertos. Para sostener una afirmación o para disponer más carga en un sentido o en otro es necesario disponer de la información o presentar pruebas de ello, por tanto, nunca se debe eludir la carga de prueba. Véase Pensamiento crítico.

Falacias no formales

28/08/2009

Las falacias no formales son razonamientos en los cuales lo que aportan las premisas no es adecuado para justificar la conclusión a la que se quiere llegar. Se quiere convencer no aportando buenas razones sino apelando a elementos no pertinentes o, incluso, irracionales. Cuando las premisas son informaciones acertadas, lo son, en todo caso, por una conclusión diferente a la que se pretende.

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Falacias formales

28/08/2009

3. Falacias formales

Las falacias formales son razonamientos no válidos pero que a menudo se aceptan por su semejanza con formas válidas de razonamiento o inferencia. Se da un error que pasa inadvertido.

Así, por ejemplo, a partir de dos premisas como “Si llueve, cojo el paraguas” y “Se da el caso que llueve”, puedo concluir con validez formal que “Cojo el paraguas”. Ahora bien, de las dos premisas: “Si llueve, cojo el paraguas” y “Cojo el paraguas”, no puedo concluir con validez formal “Llueve”: si he cogido el paraguas era porque lo llevaba a arreglar. Éste es un ejemplo de la falacia formal conocida como afirmación del consecuente.

3.1 Afirmación del consecuente

Razonamiento que partiendo de un condicional (si p, entonces q) y dándose o afirmando el segundo o consecuente, se concluye p, que es el primero o el antecedente.

Ejemplo:

“Si llueve, cojo el paraguas; cojo el paraguas. Entonces, llueve”. Esquema: O esquema:

Es un argumento falaz que tiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia conocida como modus ponens o afirmación del antecedente: [(p ® q) Ù p ] ® q

3.2 Negación del antecedente

Razonamiento que partiendo de un condicional (si p, entonces q) y negando el primero, que es el antecedente, se concluye la negación q, que es el consecuente.

Ejemplo:

“Si llueve, cojo el paraguas; no llueve. Entonces, no cojo el paraguas”. Esquema: O esquema:

Es un argumento falaz que tiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia conocida como modus tollens o negación del consecuente:

3.3 Silogismo disyuntivo falaz

Razonamiento que partiendo de una disyunción y, como segunda premisa, se afirma uno de los dos componentes de la disyunción, se concluye la negación del otro componente.

Ejemplo:

“Te gusta la música o te gusta la lectura; te gusta la música. Entonces no te gusta la lectura”. Esquema: O esquema:

Es un argumento falaz que mantiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia conocida silogismo disyuntivo en lo que posada una disyunción es niega uno de los dos componente, lo cual implica que el otro es verdadero.

Falacia de afirmación de lo consecuente

Esta falacia es un argumento de la forma “A implica B, B es verdadero, luego A es verdadero”. Para entender por qué es una falacia, examine la tabla de verdad para implicaciones dada más arriba. He aquí un ejemplo:

“Si el universo fue creado por un ser sobrenatural, veríamos orden y organización en todo. Y vemos orden, no aleatoriedad; así que es claro que el universo tuvo un creador”

Esto es lo contrario a la Negación de lo antecedente.